Entraste de rojo
Como el más erótico de los sueños
tan lejana como la misma suerte
rodeada de claveles y rosas
sorprendida por el verso y la prosa
indignada ante la gloria y la muerte
entraste de rojo
tan sola como un soplo en el viento
tan cercana como el insulto y la pena
nadando entre espuma y café
esperando que la cruz te devuelva la fe
rogando por la absolución de tu condena
y saliste de rojo
tan sencilla como entraste
tan sucia como cualquier amante
por no ver más que tu belleza
porque tu alma tiene la certeza
que como un extraño
no puedo amarte.
Entraste de rojo
y te fuiste, tal como llegaste.
Por: Bryham C. Luque
Arte: desconocido

